La Mano Invisible de Dios

La Mano Invisible de Dios

Cuando leemos en el libro de Génesis la historia de José, podríamos pensar que muchas de las cosas que le ocurrieron fueron una “aparente casualidad”. Palabras como “Sucedió…(G.37:23)”, “Aconteció…(G.39:5,7,11)” o expresiones como “…y he aquí…(G.37:25)” podrían hacernos pensar eso. Pero al final de su historia, es el mismo José quien nos enseña que su destino siempre estuvo en manos de Dios, y que fue realmente la mano invisible de Dios la que lo guio para que cumpliera el propósito que Dios tenía preparado para él. Detrás del sufrimiento de un creyente siempre está Dios obrando para su bien.

Génesis 45:4-8(RVR1960)

Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.
Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

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